El “Partido Obrero” de Juan Barreto: Entre la necesidad histórica, la conciliación de clases y las dudas del presente
El anuncio realizado por Juan Barreto y otros voceros sobre sus gestiones para la construcción de un "Partido Obrero" no pasa desapercibido. En el contexto de la profunda y prolongada crisis socioeconómica que atraviesa Venezuela, la sola mención de una herramienta política para los trabajadores despierta un genuino interés. Pero la viabilidad y la naturaleza de un proyecto de esta magnitud no pueden evaluarse sobre la base de simples intenciones: abren un debate urgente sobre el cómo, el para qué y el con quiénes se pretende levantar semejante tarea.
A primera vista, la respuesta lógica y elemental es que la clase trabajadora venezolana necesita, hoy más que nunca, una representación política propia. Nos encontramos ante una masa laboral, en general, desmovilizada, cuyos ingresos y conquistas históricas han sido saqueados por las cúpulas del poder. A este panorama interno se suma un contexto geopolítico adverso de asedio y despojo de recursos, donde la clase obrera termina pagando el costo más alto. Sin embargo, apelar al nombre de la "Clase Obrera" exige una rigurosidad teórica y ético-política que no se puede despachar con un boletín de prensa.
La función histórica del partido obrero frente a la trampa de la conciliación de clases
Hablar de un partido obrero evoca inevitablemente las experiencias históricas que germinaron a finales del siglo XIX, impulsadas por la expansión del proletariado urbano y el desarrollo del pensamiento socialista. Históricamente, un verdadero partido de clase no se define únicamente por la procedencia social de sus militantes o por su participación en eventos electorales. Su razón de ser radica en su función de vanguardia: la capacidad de articular a la sección más consciente de los trabajadores para elevar las luchas cotidianas hacia una conciencia política orientada a la transformación radical de la sociedad.
Desde la "teoría política clásica", el Estado capitalista opera como un aparato de dominación de clase. Por ende, el objetivo........
