Trump y el dominio imperialista sin complejos del hemisferio occidental
La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS 2025), seguida en enero de 2026 por la Estrategia de Defensa Nacional (NDS 2026), constituye una evolución importante en la formulación oficial de la política exterior de los Estados Unidos.
Si la doctrina Monroe ha servido durante mucho tiempo como referencia implícita para la dominación estadounidense sobre América, la administración Trump propone ahora una versión explícita, reivindicada y militarizada. Lo que antes era una práctica hegemónica, a menudo oculta tras el lenguaje del multilateralismo, la democracia o la «seguridad colectiva», ahora es asumido por Estados Unidos como un derecho exclusivo de control estratégico de todo el hemisferio occidental.
En esta cuarta parte de la serie dedicada a la política exterior de Trump, se examina la forma en que Washington está redefiniendo su relación con América, desde Groenlandia hasta la Patagonia. En la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS 2025), Trump no se limita a reafirmar una zona de influencia: instituye un principio de exclusión activa con respecto a cualquier potencia extrahemisférica —en primer lugar, China— y afirma el uso de medios militares directos para hacer respetar esta primacía. Esta evolución doctrinal no es solo un reposicionamiento geopolítico, sino que expresa una profunda transformación ideológica del discurso imperial estadounidense, que ahora no tiene complejos a la hora de afirmar su superioridad y su derecho al uso unilateral de la fuerza, en violación del derecho internacional.
El análisis de esta política con respecto al hemisferio occidental permite así medir el grado de radicalización estratégica de la administración Trump: militarización de las relaciones con los vecinos, criminalización política de los gobiernos recalcitrantes, instrumentalización de la lucha contra el narcotráfico y requerimiento a los Estados para que elijan entre alinearse con Washington o la exclusión/agresión. El «corolario Trump» a la doctrina Monroe no es una simple actualización retórica, sino que representa una formalización asumida de un proyecto de dominación continental y se pone en práctica mediante el uso de la fuerza letal en las aguas territoriales internacionales del Caribe y el Pacífico a partir de agosto de 2025, y contra Venezuela el 3 de enero de 2026. Es evidente que Trump se arroga el derecho de utilizar la fuerza letal también contra cualquier país o gobierno que desee identificar como enemigo. Cuba en primer lugar, pero también Colombia, están en el punto de mira.
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Cabe recordar que el hemisferio occidental abarca todo el continente americano, desde Groenlandia y Canadá hasta el sur de Argentina y Chile. Según la doctrina Monroe, que data de la primera mitad del siglo XIX, ninguna potencia extrahemisférica debía intervenir en América, considerada como coto privado de los Estados Unidos.
Esta exclusión se dirigía a las potencias coloniales europeas y sus posesiones en América, posesiones que Estados Unidos cuestionaba y codiciaba. A cambio de la exclusión de las potencias europeas, Monroe se comprometía a no intervenir en Europa.
En 2025-2026, según Trump, cualquier presencia estratégica, económica o tecnológica de una potencia rival (en particular China) en el hemisferio occidental constituye una amenaza directa para la seguridad de los Estados Unidos y debe ser impedida o desmantelada. Para Trump, el hemisferio occidental es la zona de seguridad vital de Estados Unidos, donde ninguna potencia exterior debe rivalizar con la influencia estadounidense. Se trata de una doctrina de exclusión activa, no solo de no injerencia.
« Impedirá que nuestros competidores no hemisféricos desplieguen fuerzas u otras capacidades amenazantes, o posean o controlen activos estratégicos vitales, en nuestro hemisferio. Este «corolario de Trump» a la doctrina Monroe es de sentido común y representa una posible restauración del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad de Estados Unidos». (NSS 2025, p. 15)
Más adelante, siempre en relación con América, el documento se vuelve totalmente explícito:
«Todos los países deberían enfrentarse a la siguiente elección: ¿quieren vivir en un mundo liderado por Estados Unidos, compuesto por países soberanos........
