Ernest Mandel, Ernesto Che Guevara, la Cuba revolucionaria y los debates sobre la transición al socialismo
Ernesto Che Guevara en su despacho como ministro de Industria, mientras es entrevistado por Laura Berquist para la revista Look. Photo René Burri https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Che_Guevara.jpg
Introducción al debate sobre la transición al socialismo
El apoyo de Ernest Mandel al Che Guevara en el debate en Cuba
La posición defendida por Ernest Mandel sobre la transición
No someterse a la ley del valor, pero tampoco ignorarla
La espinosa cuestión de la autonomía en la toma de decisiones de las empresas
La cuestión vital de la democracia socialista
Mandel invitado por el Che a La Habana en marzo-abril de 1964
La contribución de Charles Bettelheim, las réplicas del Che Guevara y Ernest Mandel
Che Guevara sobre la banca y el crédito en la transición de Cuba al socialismo
Sobre la manera de debatir
La repercusión de Ernest Mandel en Cuba
El Che, el discurso de Argel y su salida del gobierno cubano
La última carta conocida de Che Guevara a Fidel Castro
Segundo viaje de Ernest Mandel a Cuba en 1967
El asesinato del Che Guevara en Bolivia
Mandel y Cuba en los años 90
Introducción al debate sobre la transición al socialismo [1]
El siglo XX estuvo marcado por victorias de revoluciones sociales con carácter socialista: en el imperio zarista en 1917, en Yugoslavia en 1945, en China en 1949, en Vietnam en 1954 y en 1975, en Cuba en 1959, en Argelia en 1962, en Nicaragua en 1979… Esto dio lugar a grandes debates públicos entre los revolucionarios de esos países sobre cómo realizar la transición del capitalismo al socialismo. Esto ocurrió en particular en la Rusia soviética y luego en la URSS entre 1918 y 1926-27 con como principales contribuciones las formuladas por Vladimir Lenin, León Trotsky, Eugenio Preobrajensky y Nicolas Bujarin. Un debate sobre la transición al socialismo tuvo lugar en Yugoslavia en los años 1950 y 1960 que tuvo un carácter menos público que el de la URSS de los años 1920. En Cuba, tras la victoria de 1959, también se desarrolló un gran debate económico público en 1963-1965 en el que sus protagonistas principales fueron Ernesto Che Guevara, Alberto Mora, Ernest Mandel y Charles Bettelheim. Este debate trató en particular sobre la financiación de las empresas del sector público, el lugar del mercado y de la planificación, el papel de la ley del valor, el papel de la banca y del crédito, el lugar respectivo de los estimulantes individuales o colectivos, morales o materiales, el papel de la conciencia,… Mandel intentó introducir en el debate la cuestión de la democracia socialista y del poder de las y los trabajadores.
Las diferentes tentativas de dar pasos decisivos hacia una sociedad socialista suscitaron una enorme esperanza entre centenas de millones de hombres y mujeres. Los debates sobre las grandes decisiones económicas, sociales y políticas a realizar para ir hacia el socialismo fueron muy ricos incluso en la izquierda de los países más industrializados a pesar de que ninguna revolución socialista hubiera triunfado en ellos. Los reveses, los retrocesos, la traición y la degeneración acabaron por conducir a la restauración capitalista en la mayor parte de los casos, salvo en Cuba que es aún no capitalista.
Este estudio trata sobre el gran debate que se desarrolló en Cuba entre 1963 y 1965. En todas las contribuciones de los protagonistas que tomaron parte en él se hace referencia a las políticas a realizar tras una victoria revolucionaria a fin de avanzar en la transición del capitalismo al socialismo esperando llegar a continuación al comunismo. El debate que se desarrolló en Cuba supera ampliamente el marco cubano. Por ello es fundamental comprender este debate, que es de una gran actualidad. ¿Cuál es el lugar del mercado en las políticas económicas que hay que llevar a cabo en el futuro tras un derrocamiento revolucionario anticapitalista y el comienzo de una transición hacia el socialismo? Para responder a esta pregunta, las aportaciones de Ernest Mandel y de Ernesto Che Guevara son indispensables. ¿Porqué la cuestión de la democracia socialista es fundamental? La contribución de Ernest Mandel es aquí irremplazable. Por razones de espacio, nos limitamos aquí al Gran Debate que tuvo lugar en Cuba teniendo conciencia de que es necesario tomar en cuenta y analizar los aportes posteriores de Ernest Mandel y otras y otros autores sobre la cuestión de la transición al socialismo.
El apoyo de Ernest Mandel al Che Guevara en el debate en Cuba
El Tratado de economía marxista de Ernest Mandel (1923-1995) tuvo una gran repercusión internacional, y fue leído y traducido en Cuba [2]. Ernesto Che Guevara (1928-1967), que era en ese momento Ministro de Industrias, lo recibió en francés a finales de 1962 [3] y lo hizo traducir por y para sus colaboradores, así, como para el resto del gobierno. Estaba claro que apreciaba mucho el libro. Guevara también leyó un artículo que Mandel había escrito a finales del año 1963 sobre el Gran Debate económico que recién comenzaba en Cuba en ese año. El artículo titulado «La ley del valor en relación con la autogestión y la inversión en la economía de los Estados obreros. Algunas observaciones sobre el debate en Cuba» había sido traducido al español por un joven activista trotskista cubano que trabajaba para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex). Dicho artículo fue publicado en el World Outlook, un semanario en inglés, en diciembre de 1963 por el Secretariado Unificado de la IV Internacional en París (World Outlook, nº 14, 4º trimestre de 1963 [4]) y apareció también en la revista en francés Quatriéme Internationale en marzo de 1964 (Revue IV Internacional nº 21, 1er trimestre de 1964, pp.20-28 [5]). En este texto Ernest Mandel, utilizando uno de sus seudónimos, el de Ernest Germain [6], tomaba partido por las posiciones defendidas por el Che. Esto fue sin dudas lo que animó al Che a invitarlo a Cuba durante la primavera de 1964.
La posición defendida por Ernest Mandel sobre la transición
Mandel comienza presentando los principales elementos del Gran Debate que acababa de iniciarse en Cuba a mediados de 1963. Hace referencia a los escritos de dos de los principales protagonistas, Ernesto Che Guevara y Alberto Mora, menciona los temas abordados y subraya la importancia histórica de la polémica:
’La revista cubana Nuestra Industria - Revista Económica, órgano del Ministerio de Industrias, publicó en su número 3 (octubre de 1963) dos artículos polémicos de gran interés, escritos respectivamente por Ernesto Che Guevara y por el Comandante Alberto Mora, Ministro de Comercio Exterior. Esta polémica da fe de la vitalidad de la Revolución Cubana, incluso en el terreno de la teoría marxista. Aborda una serie de cuestiones muy importantes para la construcción de una economía socialista: el papel de la ley del valor en la economía de transición; la autonomía de las empresas y la autogestión; la inversión con cargo al presupuesto del Estado o mediante el autofinanciamiento, etc. Subyacente a estos problemas está la discusión sobre el modelo ideal de la economía en el período de transición en un país subdesarrollado, una discusión que fascinó a los bolcheviques durante el período de 1923 a 1928 y que, desde entonces, ha resurgido, aunque a un nivel teóricamente inferior, en Yugoslavia, Polonia e incluso en la Unión Soviética en los últimos años.’
A partir del segundo párrafo de su artículo, Ernest Mandel critica la posición de Joseph Stalin, en la que Alberto Mora se apoya para su debate con el Che Guevara:
’La cuestión de la ’aplicación’ de la ley del valor en la economía planificada y socializada del período de transición ha sido víctima de la peor confusión, esencialmente por error de Stalin, quien, en su último libro, la planteó de manera burda y simplista: ’¿Existe (sic) la ley del valor en nuestro país? ... Sí, existe y se aplica aquí’. Por supuesto, se trata de una perogrullada. En la medida en que subsiste el intercambio, subsiste también la producción de mercancías y, por tanto, el intercambio está sometido objetivamente a la ley del valor’.
El siguiente ataque de Mandel contra Stalin se basaba en el hecho de que varios de los principales protagonistas de este debate se referían explícitamente al análisis y a la política de Stalin, quien, a pesar de que había muerto diez años antes, seguía ejerciendo una influencia considerable. Los manuales marxistas dogmáticos producidos en Moscú eran ampliamente difundidos y raramente criticados. Entre los protagonistas del debate que seguían el ejemplo de Stalin se encontraban no sólo Alberto Mora, Ministro de Comercio Exterior [7], sino también Charles Bettelheim, economista francés del Partido Comunista.
Voy a retomar los puntos principales de la argumentación de Mandel porque son de gran utilidad para quien analice los problemas que han enfrentado y enfrentarán las fuerzas revolucionarias que, una vez llegadas al poder, desean hacer una verdadera transición al socialismo y, en el caso de los llamados países en desarrollo, salir del subdesarrollo y de la subordinación a las potencias capitalistas imperialistas.
’en la economía capitalista desarrollada, la ley del valor determina la producción a través de la interacción de la tasa de beneficio. El capital fluye hacia los sectores en los que la tasa de beneficio es superior a la media, y donde la producción aumenta. El capital fluye de los sectores en los que la tasa de beneficio es inferior a la media y la producción disminuye (al menos relativamente). Cuando se nacionalizan los medios de producción, cuando no existe ni mercado de capitales ni libre flujo y reflujo de capitales, ni siquiera la formación de una tasa media de ganancia con la que puedan compararse las tasas de ganancia de cada rama particular, ya no hay posibilidad de que la ’ley del valor’ ’regule directamente la producción’.
Salir del subdesarrollo e industrializar el país significa orientar deliberadamente la inversión hacia sectores menos «rentables» a corto plazo
Mandel pasa luego al caso de la Cuba revolucionaria de 1963. Lo que él resume como una orientación, tiene un alcance que va mucho más allá de la situación en ese país. Es de gran actualidad. Por eso extraigo de él un largo pasaje:
’Si, en un país subdesarrollado que ha logrado su revolución socialista [8], la ’ley del valor’ regulara las inversiones, éstas fluirían preferentemente hacia los sectores donde la rentabilidad es mayor según los precios del mercado mundial. Ahora bien, es precisamente debido a que estos precios conducen a una concentración de la inversión en la producción de materias primas por lo que estos países son subdesarrollados. Salir del subdesarrollo, industrializar el país, significa, orientar deliberadamente las inversiones hacia sectores menos ’rentables’ en lo inmediato según la ley del valor, pero más rentables según el criterio del desarrollo económico y social global del país. Cuando decimos que el monopolio del comercio exterior es indispensable para la industrialización de los países subdesarrollados, estamos diciendo precisamente que la industrialización sólo puede tener lugar de manera rápida y armónica violando deliberadamente la ley del valor. En un país subdesarrollado, y precisamente a causa del subdesarrollo, es probable que la agricultura sea inicialmente más ’rentable’ que la industria; la artesanía y la pequeña industria más ’rentables’ que la gran industria; la industria ligera más ’rentable’ que la industria pesada; el sector privado ’más rentable’ que el sector nacionalizado. Dirigir las inversiones según la ’ley del valor’, es decir, según la ley de la oferta y la demanda de los bienes producidos por las diferentes ramas de la economía, significaría desarrollar el monocultivo como prioridad de explotación; significaría construir pequeños talleres para el mercado local en lugar de fábricas de acero para el mercado nacional. La construcción de viviendas confortables para las capas pequeño-burguesas o burocráticas (inversión que corresponde a una ’necesidad solvente’) tendría prioridad sobre la construcción de viviendas populares, que evidentemente tienen que ser subvencionadas. En resumen, se reproducirían todas las taras económicas y sociales del subdesarrollo, a pesar de la victoria de la revolución.
En realidad, el significado decisivo de esta victoria, de la nacionalización de los medios de producción industrial, del crédito, del sistema de transportes y del comercio exterior (junto con el monopolio de este último), es precisamente crear las condiciones para un proceso de industrialización que escape de la ley del valor. Las prioridades económicas, sociales y políticas elegidas consciente (y democráticamente) prevalecen sobre la ley del valor a la hora de dictar las sucesivas etapas de la industrialización. No se da prioridad al rendimiento máximo, sino a la reducción del atraso tecnológico, a la eliminación del control extranjero sobre la economía nacional, a la garantía de un rápido avance social y cultural para las masas de obreros y campesinos pobres, a la rápida eliminación de epidemias y enfermedades endémicas, etc.’.
En cuanto a la ley del valor, Mandel afirmaba, en contra de la opinión de Alberto Mora (de Bettelheim y otros, véase más adelante), que no había que someterse a ella. En su artículo, repetía una afirmación de Trotsky quien, en un texto polémico sobre Stalin, llamaba a violar la ley del valor:
’La economía planificada del período de transición, aunque se basa en la ley del valor, la viola sin embargo, a cada paso y establece relaciones entre las diferentes ramas económicas, y entre la industria y la agricultura en primer lugar, sobre la base de un intercambio desigual. El presupuesto del Estado actúa como palanca de la acumulación forzada y planificada. Este papel debe aumentar a medida que se realicen nuevos progresos económicos’. (León Trotsky, Stalin théoricien, p. 106 del volumen I de Écrits 1928-1940, Librairie Marcel Riviére, París, 1955).
El resto de este artículo mostrará que el Che Guevara había adoptado la misma posición que Trotsky y Mandel sobre el papel fundamental del presupuesto estatal y la planificación centralizada como palanca para la transición al socialismo, en oposición a las posiciones de Alberto Mora, Charles Bettelheim y otros como Carlos Rafael Rodríguez y Blas Roca (véase más adelante), que adoptaron las reformas en curso en Europa del Este y la URSS.
No se da prioridad al máximo rendimiento, sino a la reducción del retraso tecnológico, a la eliminación del dominio extranjero sobre la economía nacional, a la garantía de un rápido ascenso social y cultural de las masas de obreros y campesinos pobres, a la rápida erradicación de las epidemias y las enfermedades endémicas, etc.
Estas reformas, preconizadas tanto por los economistas del régimen de Moscú como por los economistas yugoslavos (aunque opuestos a Moscú), hacían hincapié en la autofinanciación de las empresas. De hecho, tanto en Yugoslavia como en Moscú y su bloque, estaba en boga la idea de permitir a las empresas liberarse de la disciplina del plan centralizado y quedarse con una parte cada vez mayor de sus ingresos para financiar su propio desarrollo.
En su artículo, Mandel analizaba esta evolución en curso.
Es importante precisar que, en la época del Gran Debate, el modelo de gestión y cálculo económico importado del Bloque del Este —y, en particular, de Checoslovaquia— se aplicaba en el sector de........
