El aggiornamento chavista
Fue con ocasión del Concilio Vaticano II que se popularizó la expresión italiana. Equivalía a "poner al día", adecuar a los cambiantes tiempos de los años 60, actualizar la lectura de los Evangelios. "Abrir las ventanas de la iglesia para que entre un aire fresco", "sacudir el polvo" que la recubre, clamó Juan XXIII. Todo esto siendo fieles a sus postulados tradicionales.
¿Es posible hoy, aquí y ahora, un aggiornamento del chavismo? Acaso sea ésta la pregunta más acuciante que debemos hacernos hoy los venezolanos.
El fenómeno popular chavista
A no dudar, el chavismo es uno de los cuatro grandes fenómenos populares de nuestra historia: con Boves, el liberalismo amarillo y Acción Democrática. Hablo de movimientos caracterizados por la movilización de los sectores más empobrecidos de la sociedad. No incluyo como uno de ellos a la independencia ni a la democracia/Pacto de Punto Fijo porque éstos fueron más nacionales que estrictamente populares (en el sentido restringido de este último concepto). A 27 años de su llegada al poder político (a causa, básicamente, de las omisiones de AD, COPEI, el MAS y la Causa R), el chavismo está convocado a hacer un balance histórico descarnado de sus errores y de sus aciertos, si quiere ganarse el derecho al futuro.
La enfermedad infantil del izquierdismo
En sus orígenes como fenómeno político, el chavismo fue signado por la impronta de su fundador. Caudillo popular (y populista) con formas y contenidos decimonónicos y rurales, Hugo Chávez creó el movimiento e hizo posible su vasta hegemonía popular, y, a la vez, le inoculó sus atrofias más destacadas. Podríamos decir que mezclando a Bolívar con Zamora y a Zamora con Fidel, la chavista terminó por ser una "revolución confusa". Nadie puede discutir la vocación emancipadora y justiciera de Chávez. Sólo que, como hemos recordado con insistencia, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Tal vez por inmadurez (en fin de cuentas tenía apenas seis años de activismo propiamente político cuando llegó a la presidencia de la república, el tiempo que tendría en el oficio un joven izquierdista de 22 o 24 años), Chávez se dejó obnubilar por un fidelismo trasnochado que lo condujo a lo que Lenin llamó "la enfermedad infantil del izquierdismo". Veamos.
Partido-Estado, estatismo-populismo, EEUU
Los errores, que comprometieron las potencialidades de cambio del fenómeno chavista hasta ponerlo al borde de su agotamiento histórico, fueron diversos, pero nos atrevemos a esquematizarlos en tres grupos: el partido-Estado, el estatismo-populismo, y el confrontacionismo infecundo en las relaciones con EEUU.
Se echaron las bases del partido-Estado cuando, después de la estúpida abstención de la oposición en 2005 y sacando partida de una mayoría parlamentaria muy superior a la mayoría electoral y social que ostentaba, el chavismo comenzó el progresivo........
