El Gran Circo de la Deuda: Entre la Restauración Neocolonial y la Farsa de la "Reestructuración"
"La deuda externa es el mecanismo más sutil y eficaz de dominación neocolonial, que no requiere ejércitos ni fronteras, solo la complicidad de los deudores y la usura de los acreedores" Samir Amin
La Quimera de las Cifras: ¿Cuánto debe realmente Venezuela?
Asistimos, con la lucidez crítica que exige el momento histórico, al despliegue de un nuevo capítulo en la larga noche de la dominación financiera sobre nuestra patria. La caída del régimen de Nicolás Maduro —que no ha sido producto de una movilización popular orgánica, sino de una intervención militar estadounidense que viola todos los principios del derecho internacional— ha abierto las compuertas a lo que se anuncia como la mayor reestructuración de deuda soberana desde la crisis griega de 2012.
Pero, ¿qué es lo que realmente se está reestructurando? ¿Una deuda legítima contraída en beneficio del pueblo venezolano, o el andamiaje de un saqueo sistemático que ha comprometido el futuro de varias generaciones?
Las cifras bailan al son de los intereses de los acreedores como marionetas en un teatro cínico y dantesco. Según quién las pronuncie, la deuda venezolana oscila entre los 95.000 millones de dólares —cifra que manejan algunos analistas con pretensiones de rigor— y los 189.000 millones que el Banco Mundial registraba para 2020, pasando por los 150.000 millones que los banqueros de Centerview Partners, recién contratados como asesores de un gobierno que no ha sido elegido por el pueblo, utilizan como punto de partida para sus cálculos de honorarios.
Esta disparidad de cifras no es casualidad. Es el primer síntoma de una enfermedad estructural: el carácter especulativo de la deuda venezolana. Mientras los periodistas del Financial Times hablan de "150.000 millones" y los analistas de JP Morgan susurran "200.000 millones" en los pasillos de Wall Street, el pueblo venezolano no tiene acceso a una cifra oficial, transparente y auditada que refleje el verdadero estado de sus compromisos financieros. Esta opacidad no es un descuido técnico, sino un mecanismo de dominación que permite a los acreedores inflar sus reclamaciones y a los gobiernos cómplices justificar políticas de ajuste que siempre pagan los más pobres.
Hemos pasado de la "guerra económica" —relato con el que el chavismo corporativo justificó sus fracasos— a la "paz financiera" de los mercados, que no es más que la sumisión vergonzante a los mismos poderes que nos asfixiaron. Lo que llaman "reestructuración" es, en el lenguaje de los buitres de las finanzas, la legalización de un latrocinio histórico.
Los Tres Cerrojos de la Prisión de Deuda
Para comprender la magnitud del desafío y la estafa que se está cocinando en los despachos de Caracas, Wall Street y Washington, es preciso desagregar esta deuda en sus tres componentes fundamentales, cada uno de los cuales constituye una categoría distinta de expoliación.
A. La Deuda de Bonos: El Espejismo de los 60.000 Millones
La primera y más voluminosa categoría corresponde a los tenedores de bonos privados —o mejor llamémoslos por su nombre correcto: fondos buitres— que se hicieron con títulos de deuda venezolana y de PDVSA por un valor nominal que ronda los 60.000 millones de dólares.
Walter Benjamin, en sus Tesis sobre la filosofía de la historia, nos hablaba del "ángel de la historia" que contempla con horror la acumulación de ruinas a sus pies. Ese ángel debería ahora posar su mirada sobre la estantería de deuda venezolana: intereses impagos desde 2017 que, por la vía de la usura legalizada y al ser excluidos del sistema de pagos internacionales, han convertido esos 60.000 millones en una reclamación que supera los 100.000 millones de dólares. Los intereses no pagados —esa plusvalía financiera que el capital exige como tributo por habernos otorgado el "privilegio" de endeudarnos— representan ahora dos tercios o más del valor nominal de estos bonos.
Y, sin embargo, una parte significativa de esta deuda fue adquirida a precios irrisorios en el mercado secundario. Firmas como Elliott Management, el célebre fondo buitre que hizo fortuna con la deuda argentina y que acaba de "hacerse" de manera ilegal e ilegítima con Citgo por una fracción de su valor........
