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La inflación alcanzó un impactante 617,98 en los últimos 12 meses con un crecimiento del PIB del 8%

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13.03.2026

A estas alturas de 2026, Venezuela vive una realidad que parece sacada de un rompecabezas mal armado: las cifras dicen que la economía está subiendo, pero cuando vas al mercado, la sensación es de una asfixia constante. Tras un largo silencio oficial que venía desde finales de 2024, el Banco Central de Venezuela (BCV) finalmente soltó los datos, y confirman lo que ya sabíamos al pagar la cuenta: la inflación llegó a un 617,98% anual en febrero.

La paradoja: El petróleo sube, los precios también

¿Cómo es posible que la economía crezca mientras los precios se multiplican? En 2025, el PIB cerró con una expansión del 8,66%, y para finales de 2026 se proyecta un crecimiento del 10,4%. Este fenómeno ocurre porque el crecimiento está motorizado casi exclusivamente por la reactivación del sector petrolero (que podría aumentar un 17,9% este año) y el flujo de divisas por nuevas licencias de exportación.

El reto: Crecer sin dinero y con precios de importación

Este "crecimiento petrolero" tiene un techo de cristal: no se traduce en estabilidad porque Venezuela es hoy una de las economías con menos dinero nacional en circulación del planeta. Mientras en otros países el efectivo y los depósitos fluyen, aquí la relación entre el dinero local y el tamaño de la economía (M2/PIB) es mínima, alrededor del 4%. Estamos en una economía "seca" de bolívares, lo que nos deja vulnerables a dos frentes de presión externa:

El "Impuesto" Logístico y Geopolítico: Los conflictos en el Medio Oriente son una espada de doble filo. Aunque el petróleo sube —inyectando divisas al Estado—, la volatilidad global dispara los fletes y los seguros de carga. Para un país que importa casi todo lo que consume, cada barco que llega a puerto trae consigo la inflación del resto del mundo, encarecida por el riesgo de navegar en aguas turbulentas.

El "Impuesto" Logístico y Geopolítico: Los conflictos en el Medio Oriente son una espada de doble filo. Aunque el petróleo sube —inyectando divisas al Estado—, la volatilidad global dispara los fletes y los seguros de carga. Para un país que importa casi todo lo que consume, cada barco que llega a puerto trae consigo la inflación del resto del mundo, encarecida por el riesgo de navegar en aguas turbulentas.

La Trampa de la Dependencia: Al no haber suficiente financiamiento interno ni una moneda nacional robusta, el crecimiento depende exclusivamente del flujo de dólares del petróleo. Si los bienes manufacturados afuera suben de precio por la crisis energética global, el mercado interno venezolano no tiene colchón para amortiguar el golpe. No estamos ante una inflación de "exceso de dinero", sino de "altos costos de supervivencia".

La Trampa de la Dependencia: Al no haber suficiente financiamiento interno ni una moneda nacional robusta, el crecimiento depende exclusivamente del flujo de dólares del petróleo. Si los bienes manufacturados afuera suben de precio por la crisis energética global, el mercado interno venezolano no tiene colchón para amortiguar el golpe. No estamos ante una inflación de "exceso de dinero", sino de "altos costos de supervivencia".

El Tipo de Cambio y el Salario: La Brecha que Asfixia

A pesar de los esfuerzos del BCV por estabilizar el dólar oficial cerca de los 438 VES/USD, la brecha con el mercado paralelo sigue siendo un desafío crítico, rondando el 50% en momentos de incertidumbre. Esta distorsión destruye el poder adquisitivo del trabajador: hoy, la canasta alimentaria básica cuesta unos $550, mientras que el ingreso promedio apenas llega a los $270. El trabajador venezolano produce hoy apenas el 38% de lo que generaba en 2008, evidenciando una crisis de productividad que impide que los salarios reales compitan con los precios.

Proyección HMC: ¿Hacia dónde vamos?

Para entender el cierre de 2026, hemos aplicado un modelo de Hamiltoniano Monte Carlo (HMC). A diferencia de las proyecciones lineales simples, el HMC utiliza la geometría de la distribución de datos para manejar la alta volatilidad venezolana mediante la ecuación:

H(θ, r) = U(θ) + K(r)

Donde U(θ) representa la energía potencial de nuestras variables macroeconómicas (M2, Reservas e Ingresos Petroleros). Bajo este modelo bayesiano, la mediana de la proyección para diciembre de 2026 sitúa la inflación anualizada en un 171,5%.

¿Qué significa esto? Que aunque el pico actual de 617% es aterrador, el modelo sugiere una desaceleración hacia final de año impulsada por el flujo de divisas de los nuevos fideicomisos petroleros y una posible unificación cambiaria. Sin embargo, esta "baja" sigue siendo una de las inflaciones más altas del mundo, manteniendo al trabajador en una carrera constante contra el hambre y la devaluación.


© Aporrea