La marea naranja
Un buen número de columnistas dignos y fieles integrantes de la comentocracia mexicana han analizado el nuevo giro a la derecha en varios países de América Latina. Las elecciones recientes —o en todo caso desde hace un par de años— en Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y ahora Colombia, sin olvidar a Costa Rica, han arrojado resultados favorables no sólo a candidatos de derecha —que algunos denominan de ultraderecha— sino contendientes con muchos puntos comunes entre ellos, y con posiciones que sí son más extremas que las de una cierta derecha tradicional que dominaba una parte del espectro ideológico y político de estos países.
Kast aspira a ser mucho más radical que Piñera lo fue en Chile, aunque no es seguro que lo pueda lograr. De la Espriella pretende ser mucho más draconiano en su lucha contra el narco y su alineamiento con Estados Unidos de que lo fue Iván Duque hace poco, y desde luego Juan Manuel Santos —que nunca ha pertenecido realmente a la derecha colombiana— o incluso Álvaro Uribe. Y si bien Keiko Fujimori busca en ocasiones enfatizar el legado más social y centrista de su padre, ella también ha asumido posturas más virulentas que la derecha tradicional peruana.
Otra característica común que tienen estos candidatos convertidos en gobernantes es su clara afinidad o simpatía por Donald Trump. Muchos de ellos........
