Un reset necesario para liderar el 2026
Hay fines de semana que no pasan.
No porque se alarguen en el calendario, sino porque dejan una huella.
Lo ocurrido en Caracas este fin de semana —más allá de interpretaciones, posiciones o lecturas inmediatas— nos recuerda algo esencial: los contextos pueden cambiar de forma abrupta, y el liderazgo rara vez tiene el privilegio de procesar los hechos desde la distancia emocional. Por eso, más que reaccionar, este inicio de 2026 exige detenerse.
El riesgo de comenzar el año sin RESET*
Muchos líderes empiezan el año con planes, metas y resoluciones.
Pocos se preguntan desde qué estado interno están entrando al nuevo ciclo.
Cuando no hay reset, las decisiones se toman con emociones acumuladas, se confunde urgencia con prioridad y se lidera desde el cansancio en lugar de hacerlo desde el criterio. Se avanza rápido, pero sin claridad. Y eso no es liderazgo; es desgaste postergado.
Un año que comienza sin pausa interna suele convertirse en un año que se paga emocionalmente más........
