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De León a León (3): De Rerum novarum a Magnífica humanitas

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21.06.2026

En este trayecto al encuentro de Magnifica humanitas y León XIV, he comentado y dejado atrás cuatro papas, ocho encíclicas y un Concilio; y aunque nos quedaría por revisar otros cuatro papas y ocho encíclicas más, a eso solo haré referencias tangenciales y reduciré el camino a un par de temas, el que dejé abierto sobre la «Teología de la Liberación» y el impacto de lo analizado en la Doctrina Social de la Iglesia, para llegar finalmente a la encíclica de León XIV centro de la encíclica Magnifica humanitas.

Teología de la Liberación

Son muchos los mitos que rodean a la llamada Teología de la Liberación, empezando por el nombre, pues toda «teología» debe ser liberadora; es bueno despejar esos mitos, a pesar de los muchos prejuicios que también la acosan. Hay algo que muchos no quieren ver y es que la Populorum progressio (PP) tuvo un impacto profundo en el surgimiento de la «Teología de la Liberación» (TL), especialmente en América Latina. Fue impulsada también por el ambiente de apertura del Concilio Vaticano II, la Conferencia Episcopal de Medellín de 1968 y, sobre todo, como respuesta al ambiente de pobreza en América Latina y la situación de opresión política, creada por las dictaduras en estos países.

En materia de exponentes, el principal fue Gustavo Gutiérrez, sacerdote dominico, peruano, que en 1971 publicó un libro en el que propuso pensar y ver la teología, la fe y el mundo, desde la perspectiva de los pobres. Claro que al examinar fuentes bibliográficas se mencionan otros autores −Hugo Assmann, Leonardo Boff, Clodovis Boff y Jon Sobrino−, a quienes se les conoce como pertenecientes a la primera etapa de la TL, cuya opción preferencial por los pobres implicaba una acción de la Iglesia en la transformación de la sociedad; en una segunda etapa, más teórica, variada y reflexiva, destacaron igualmente Leonardo Boff, Jon Sobrino, y se menciona también −Franz Hinkelammert, Ivone Gebara, Juan Carlos Scannone, Ignacio Ellacuría, Juan Luis Segundo, Segundo Galilea y otros−, que incorporaron otros temas, como: derechos humanos, problemática de género, ecología, culturas indígenas, afrodescendientes, democracia y otros.

En cuanto a fechas, sus orígenes se sitúan en finales de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX −primera etapa− y su desarrollo continuó en los años ochenta y noventa de ese mismo siglo −segunda etapa−, cuando comienza a perder fuerza e influencia, debido a las fuertes críticas a sus planteamientos desde altos niveles del Vaticano y el fracaso de algunos gobiernos socialistas como alternativa política, económica y social; no obstante, después de 2013, con la rehabilitación que hiciera de ella el Papa Francisco se vuelve a sentir cierta influencia en la reflexión teológica de algunos grupos cristianos de base en América Latina.

Críticas a la Teología de la Liberación

Nadie criticó nunca su énfasis en la pobreza como objeto de la fe cristiana y la acción de la Iglesia, ni la preocupación legítima por los pobres, énfasis de las encíclicas papales desde 1891, del Concilio Vaticano II y se proclama como pilar DSI. La crítica a la TL siempre se redujo a algunos de sus métodos, especialmente la violencia −como alternativa a la lucha contra la pobreza− y el énfasis en el análisis marxista de la realidad latinoamericana. Los fracasos del llamado socialismo real, la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, también precipitaron algo el........

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