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Una derrota que el régimen nunca vio venir

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04.08.2026

María Corina Machado habló del mandato del 28 de julio, de la transición, de su regreso y de la negociación que comienza. Sin embargo, la idea más poderosa de la entrevista fue otra: después de veintisiete años de hambre, miedo y despojo, Venezuela no es una sociedad moralmente destruida.

Hay entrevistas que se recuerdan por una denuncia, una primicia o una frase destinada a ocupar titulares; esta, en cambio, termina quedándose en la memoria por una promesa hecha a una madre ante la tumba de su hijo.

María Corina Machado habló del 28 de julio como un acto de soberanía y de renacimiento nacional, evocando a quienes guardaron las actas dentro de la ropa o debajo de los colchones, como si aquellos papeles contuvieran algo más delicado que un resultado electoral: la prueba material de que Venezuela todavía podía reconocerse a sí misma. Dijo que ese mandato sigue pendiente de cumplimiento y explicó cómo sabremos que finalmente ha sido cobrado: cuando los presos políticos regresen a sus casas, los exiliados puedan volver, los periodistas hablen sin miedo, los centros de tortura hayan sido desmontados y exista una fecha cierta para que la voluntad ciudadana vuelva a expresarse.

No habló de una transición reducida a fotografías, ceremonias diplomáticas o documentos redactados con esa ambigüedad que permite a cada parte regresar a casa proclamándose vencedora. Su medida es menos decorativa y bastante más severa: la vida concreta de los venezolanos. Mientras alguien continúe encarcelado por pensar, mientras una madre conserve intacta la habitación del hijo que partió y mientras un........

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