'Fast food' informativo para los jóvenes (y adultos)
'Fast food' informativo para los jóvenes (y adultos)
El problema no es solo la IA. También son los periodistas ideológicos que trabajan al servicio de su mandanga y no de la verdad
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La revista 'Pronto' ha hecho algo que, visto lo visto, suena casi punk: dejar de trabajar gratis. Si quieres cotilleo del bueno, del de toda la vida, te levantas, bajas al quiosco y pagas. Fin de la historia. Nos hemos acostumbrado a que todo sea ... gratis. La información, el entretenimiento, la opinión; todo servido, todo inmediato, todo sin pasar por caja. Como si detrás no hubiera nadie currando. Como si los artículos se escribieran solos y ese redactor, escritor, periodista o informador tuviera a la vez una tienda, como Manolito 'el Pollero', el único poeta que vivía de la pluma en el siglo veinte.
Ahora la gente no busca. Los jóvenes preguntan y la maquinita responde. Rápido, limpio, sin molestias. Te lo da todo hecho, como el bocadillo envuelto en papel de aluminio que te preparaba tu madre. Solo que aquí no hay madre sino un sistema que se alimenta de lo que otros han escrito antes. Y ahí está el truco. La IA entra en los medios, lee, rasca, copia, resume y te lo devuelve bonito, ordenado y sin enlaces. Tú te quedas contento porque ya sabes 'lo que pasa'. Pero el medio que lo ha contado de verdad no ve ni un euro. Ni una visita. Ni un gracias. Un chollo. Para todos menos para el que trabaja. Entonces, los medios empiezan a notar el bajón. Menos tráfico, menos ingresos, menos músculo para hacer buen periodismo. Porque el periodismo bueno, el que no es refrito ni ocurrencia, cuesta dinero, tiempo y personas.
Mientras tanto, la IA va tirando de despensa. Pero la despensa no es infinita. Y cuando no encuentra producto fresco, empieza a cocinar con lo que pilla. Y ahí vienen los errores, las medias verdades y las cosas que suenan bien pero no son del todo ciertas. 'Fast food' informativo al servicio de los jóvenes y no tan jóvenes. Por eso lo de 'Pronto' no es una anécdota. Es una señal. Un 'hasta aquí'. Si no hay contenido gratis, la IA se queda más floja. Y si la IA se queda más floja, el que quiera enterarse bien de algo tendrá que hacer un pequeño esfuerzo, ir directamente a quien lo cuenta, leerlo y, sí, pagarlo. Lo que se ha hecho toda la vida. Lo curioso es que igual estamos volviendo a algo bastante básico pues la información vale dinero. Y que, si no lo pagas, alguien lo paga por ti o te dan gato por liebre.
Así que igual el futuro no es tan futurista. Igual pasa por algo tan sencillo como que o te informas bien o te informan rápido. Y no es lo mismo. Enero y febrero han sido dos meses pésimos para el tráfico web de las principales cabeceras. El problema no es solo la IA. También son los periodistas ideológicos que trabajan al servicio de su mandanga y no de la verdad.
El camino está más claro. Pero necesitamos editores valientes que quieran recuperar la credibilidad y la calidad. Aunque cueste dinero.
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