Ábalos, encima cursi
El exministro resulta José Luis Torrente, pero antes de la película, y también después
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Ángel Antonio Herrera
Ábalos nos va resultando lo que ya sospechábamos, un personaje de Torrente, pero fuera de la película y con deneí. O sea, un tipo del lumpen con gambas, un ejemplar de la España nunca extinta del coñac y la lumiasca, que ahora está en la ... trena, y antes manejando un Ministerio. Ábalos se ha dedicado al cine, pero a su manera, y no necesita guión ni cameos ni nada, porque él mismo es un universo donde la vida mejora la ficción. He visto que por ahí rueda un álbum de Jésica, donde la chavala orea su amor por Ábalos, con fotos y todo. Me ha impactado esa intimidad descerrajada al mundo, porque los mensajes de amor, y sus cromos, son cursis o son pornografía. Y no sé yo qué es peor. Ni siquiera Ábalos merece que los cariñitos de media voz rueden por los platós, porque lo que uno le dice a una novia, o lo que la novia te dice, como es el caso, resulta siempre un párrafo de alcoba, y no dinamita para el chisme de la peluquería que es España, a ciertas horas, y en cuanto se pone. La intimidad, si de pronto se expone al gentío, deviene letal, y aún más letal si la aupa el almíbar de la cursilería, que es lo que siempre ocurre con el amor, que enseguida te monta a traición un día de los enamorados. De Ábalos hemos escuchado conversaciones infames, a propósito de la mujer como mercancía. Ahora asistimos al escaparate del resumen de sus citas sentimentales con Jésica, con fotos de viajes, con palabras de media luz, con tontunas tópicas de quererse mucho que mueven directamente al pudor, porque no todas las parejas tienen una correspondencia donde se cita a Baudelaire. Ábalos, José Luis, resulta José Luis Torrente, pero antes de la película, y también después, porque nos encaja en la tribu de merendero palabrón, tan hispánica, porque gasta la media barba de la doble vida, o triple, porque llevó desmadre de rockero que va un rato por las mañanas al Consejo de Ministros. Si le faltaba alguna desdicha, ya tenemos un álbum donde sale adornado de tortolito. Eso arruina cualquier vida. Lo cursi es homicida.
José Luis Ábalos Meco
