El siglo del mal gusto
No hay nada más humano y, por consiguiente, más paradójico que el gusto, máxime en la era vertiginosa de las redes sociales. Somos seres sintientes que expresan lo que nos gusta y lo que nos disgusta a cada paso. Este afán sensitivo se ha intensificado en la era de la abundancia digital. Los ideadores del gran Leviatán tecnológico pensaron inductivamente que el ser humano quedaría atrapado en sus redes si se le daba la opción de opinar sobre cualquier cosa. Interactuamos de modo convulso con "me gusta" y "no me gusta" ante cualquier estímulo, inaugurando una inaudita democracia virtual. Hasta allí todo puede ser aceptable, hasta la estupidez de quienes se aplican un "me gusta" a sí mismos, presos de la ansiedad que genera la........
