La fiesta de casi todos
El Rolls Royce de los tiempos no de Felipe VI, sino casi de Felipe V. El Rey alto, sonriente, vestido de aviador. La Reina, sus hijas. El Toisón que casi se le cae a la Princesa. Los jefes militares cargados de medallas. La enorme bandera que cae del cielo gracias a un paracaidista impecable. Los himnos. Los aviones, los carros blindados, los caballos, los uniformes, las gorras o boinas de todos los colores. La música militar del desfile, siempre tan anticuada. El carnero, cómo no, de ninguna manera puede faltar el carnero.
El Rey que saluda sonriente a todos los políticos –al bajito presidente de Ceuta, más– que, a su vez, luego se saludan entre ellos con más o menos frialdad, pero se saludan.........
