Los cuatro trucos televisivos con los que nos sugestionó la bendición de la Sagrada Familia
En la era del grábalo todo en directo, salga como salga, la bendición de la Sagrada Familia nos ha conquistado porque TV3 no se conformó con retransmitir unos fuegos de artificio en la basílica de Gaudí. Había una coordinación de talentos para convertir una inauguración en una historia completa a través de la tele. Cosa que nos estamos desacostumbrando. Consecuencias de la era de la inmediatez y el individualismo que hace extraordinario lo que debería ser más habitual: que existan trabajos audiovisuales en equipo con tiempo para la elaboración que primero se sueña, luego se planifica, después se ensaya y, finalmente, llega al público que la hace suya con la fuerza de su propia emoción.
Igor Cortadella creó la idea. La luminosidad representando la congregación que es la vida. La luz iba contagiándose de los niños al público hasta comunicar distintas estancias de un templo que las generaciones de hoy han tenido la oportunidad de ir viendo crecer. Y Paulí Subirà, con el equipo de TV3 en el exterior de la Sagrada Familia y el de TVE en el interior -porque emitió la misa-, transformó la propuesta en relato televisivo.
Y ahí se han utilizado cuatro sublimes artes de la sugestión de cine clásico, que la televisión supo adaptar desde su nacimiento. Incluso en emisiones en directo. Porque la televisión, como la vida, es lo que aparenta ser más que lo que en realidad se es. Así, durante la retransmisión, se introducen piezas pregrabadas para dar más ímpetu a lo que se cuenta. Como cuando el haz de luz atraviesa el altar hasta llevarnos al corazón de la nueva torre. Ahí está tocando la orquesta del Liceo. Da la sensación que está ahí. En vivo. Aunque evidentemente sea un enlatado. De hecho, las cámaras que graban a los músicos desde el centro de la sala desaparecen en los planos........
