La belleza de que se nos note
“No se te nota nada, pareces normal”. Y respirábamos aliviados. Porque nos sentíamos juzgados y sentenciados en una sociedad que todo el rato nos piropeaba si no se nos notaba, si no lo parecíamos, si no podíamos ser como somos. Incluso antes de saber qué somos.
Ya bien de niños escuchábamos en el colegio “maricón el último” cual amenaza. Nuestro primer choque con la diversidad era desde el rechazo. Todo lo aparentemente diferente era una “mariconada”. Como insulto preciso que nos asociaba a una tara. Como si fuéramos unos bichos raros y flojos. De hecho, si sufrías bullying el propio colegio, antes de........
