El deber de responder ante la emergencia
Ya transitan casi tres meses de aquel fatídico terremoto cuyas cicatrices no hemos terminado de conocer. Los eventos sísmicos nos recuerdan la fragilidad de lo construido, pero también la fortaleza de la condición humana cuando nos unimos. Ante el reciente terremoto que afectó a tantas familias, la devastación no distingue límites territoriales ni competencias administrativas; solo nos deja ver el rostro del dolor, la incertidumbre y la necesidad inmediata de apoyo.
Es cierto que no existe un esquema rígido que precise el actuar exacto de los gobiernos........
