El triunfo del miedo
En serio: ¿vamos a aceptar que el próximo presidente de Colombia llegue a la Casa de Nariño sin haberse sentado a un solo debate?
No sé por qué esto no produce más indignación. Si nada cambia, Colombia podría elegir a su próximo presidente sin que jamás se haya sentado a responder una sola pregunta incómoda, contestar cara a cara una sola crítica ni enfrentar la mínima confrontación directa de quienes no piensan como él.
En una elección así, tendremos votos, conteo, jurados, formularios y resultados. Lo que no tendremos es democracia. Es que, sin debate, el certamen degenera en todo lo contrario a lo que esta representa y termina por institucionalizar un populismo basado en miedo, manipulación de la información y ataques personales. Quien sea elegido así podrá ganar el voto popular, pero su legitimidad democrática quedará para siempre cuestionada.
El debate presidencial no es un espectáculo televisivo ni un favor que los candidatos nos hacen. Es una obligación política elemental........
