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De la ayuda inmediata a la filantropía estratégica en Córdoba

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25.02.2026

Cuando comenzaron las lluvias en el barrio Zarabanda, sur de Montería, Jaider Llorente no durmió más de dos horas seguidas. “Duerme uno un rato y al momentico tiene que estar pendiente porque mire como se mete el agua”, me decía con los pies encharcados y la mirada fija en los enseres dañados. Su casa es una de las más de 70 mil afectadas en Córdoba por una temporada de lluvias sin precedentes en la región.  De acuerdo con los reportes oficiales, 24 de los 30 municipios llevan varias semanas en alerta permanente ante las crecientes de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete.

“El agua no solo se metió al patio, también se llevó televisor, colchones, lavadora, herramientas de trabajo…”. Ibis Martínez hacía la cuenta rápida de lo perdido mientras intentaba salvar lo poco que quedaba seco y respondía mis preguntas con amabilidad, a pesar de la angustia evidente.

En otros barrios de Montería como 20 de Julio y Juan XXIII, el agua no solo entró a las casas, también se llevó los negocios. Santiago Ramírez tenía todos sus ahorros invertidos en un emprendimiento piscícola y generaba 20 empleos, entre directos e indirectos. No pudo evitar las lágrimas cuando explicaba que, a pesar de todas las medidas de contención que implementó, en menos de una hora la fuerza del agua lo arrasó todo.

Tuve la oportunidad de pasar varios días en Montería entendiendo la dimensión de la tragedia y conversando con sus habitantes. La solidaridad y la reacción inmediata de muchas personas es admirable, pues entendemos que cuando el agua entra de madrugada, la diferencia entre recibir o no un mercado o una colchoneta seca, puede marcar la frontera entre la desesperación y la posibilidad de levantarse al día siguiente.

Pero esta temporada —que muchos describen como la más fuerte en 60 años en esa región— nos recuerda que no basta con reaccionar cada vez que el río se sale de su cauce. Necesitamos una solidaridad que dure más que la noticia: inversiones sociales de largo plazo que reconstruyan condiciones de vida digna. Ahí el trabajo de organizaciones como Presentes Corporación  es clave por su experiencia en vivienda segura, acompañamiento comunitario y reconstrucción con enfoque territorial. Sí es posible ir más allá del costal improvisado y del albergue temporal.

La filantropía estratégica no busca sustituir la ayuda inmediata sino organizarla, conectarla y pensarla hacia el futuro. Se trata de fortalecer las capacidades locales, invertir en soluciones que eviten que los daños se repitan y acompañar a las comunidades más allá del momento de la emergencia para no caer en la normalización del ciclo desastre–donación–olvido.

Desde ONE Inversión Social, orgullosos corporados de Presentes, nos sumamos a la campaña ‘Córdoba nos mueve’ para ayudar en la restitución de condiciones de vida digna en el departamento y porque es justamente un ejemplo de ayuda humanitaria ordenada para movilizar recursos y financiar modelos que integren vivienda, medios de vida y adaptación climática. Donar un mercado es un gesto necesario y urgente, pero comprometerse para que Jaider, Ibis, Santiago y los más de 200 mil afectados no tengan que empezar de cero cada vez que llueve, es la verdadera estrategia.


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