Piel de mujer
Me encanta la piel que habito, me encanta ser mujer. Pero no es fácil, la historia de la humanidad y sus consabidas taras culturales -incluyendo las religiosas que tal vez son las que más han afincado la “superioridad” de los hombres-, así lo demuestran. Y, como si fuera poco lo agotador que es estar comprobando capacidades, exigiendo derechos y sorteando presiones, ser mujer también cuesta. Mucho. En sentidos literal y figurado.
Lee todas las columnas de Adriana Mejía Londoño aquí.
Estamos expuestas a todas las formas de violencia. Nuestros cuerpos son armas de guerra para combatientes legales o ilegales, víctimas de abusos de género hasta en los ámbitos familiares, sujetos de subyugación masculina; son esclavos de los dictámenes del marketing: juventud, felicidad y éxito permanentes; carne de cañón para el bisturí (caras estiradas, bocas........
