Otra Historia Natural
En una McNally de Nueva York me topé con un librito sorprendente en el que cada rincón evidencia un enorme cariño y atención por parte de su autor: Insectópolis, de Peter Kuper, un poema hecho dibujo y una amorosa historia natural de los insectos, todo a la vez. Contado en formato de cómic, lo encontré un día cuando buscaba la Historia natural de Plinio el Viejo, mientras afuera llovía y en mi corazón sonaba cierta serenata de luna de Glenn Miller.
Insectópolis parte de una premisa tan extraña como seductora, a saber, que la humanidad ha desaparecido y los insectos invaden y pueblan la Biblioteca Pública de Nueva York, donde una muestra abandonada habla, curiosamente, de ellos y de nosotros. De la mano de estos pequeños guías recorremos las diferentes salas de la Biblioteca hasta descubrir una historia que resulta, a todas luces, asombrosa, y no solo por lo extensa.
Por sus páginas desfilan cuatrocientos millones de años de vida y los naturalistas que se han detenido a observarla, de Aristóteles a Maria Sibylla Merian, y de Charles Henry Turner a Rachel Carson. Sin embargo, el libro no se limita a ordenar hallazgos y nombres. Es, sobre todo, un testimonio de lo que ocurre cuando alguien se toma el tiempo de hacer algo escasísimo hoy en día: mirar el mundo detenidamente.
Me ha divertido mucho, y entre sus páginas hay varias a las que, como embrujado, he vuelto una y otra vez. Por ejemplo, en una de ellas Kuper pone en escena a Vladimir Nabokov, o, para ser precisos, a un busto suyo, que adorna la Biblioteca. Porque........
