La salud no se negocia con excusas
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En la Edad Media, en tiempos de San Agustín y Galeno, la humanidad aceptó tácitamente que los problemas del cuerpo eran asunto del médico y los del alma correspondían al sacerdote. Hoy contamos con nuevas evidencias, cada vez más sólidas, que señalan que estos dos aspectos no son separables; al contrario, están íntimamente ligados y casi nunca se puede afectar uno sin impactar el otro. Sin embargo, en nuestra cultura nos hemos acostumbrado a buscar soluciones rápidas, lo que podríamos llamar píldoras milagrosas, que nos evitan el sacrificio de realizar los cambios........
