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¿Qué se escoge hoy?

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08.03.2026

Mientras que la opinión pública resuelve si la tendencia de los llamados terianos es o no una soberana estupidez o si los cinco segundos de aparición del presidente la República -cameo, para los entendidos- en una película sobre el almirante José Prudencio Padilla, financiada por el Gobierno, es otro de sus desvaríos narcisistas, cuarenta millones de colombianos habilitados para votar llegamos, hoy domingo, a la primera de tres jornadas electorales que determinarán el panorama político del país para los próximos cuatro años.

Serán ciento dos senadores, cien por circunscripción nacional y dos por las comunidades indígenas, más ciento ochenta y tres representantes a la Cámara, entre estos últimos diez y seis curules para víctimas del conflicto, dos para comunidades afrodescendientes, una indígena, otra para la comunidad raizal en San Andrés y una más en representación de los colombianos en el exterior. A este ‘lote’ se unirán, luego de las elecciones presidenciales, el candidato perdedor, que irá a la cámara alta, y su fórmula vicepresidencial, para la cámara baja.

Al proceso electoral lo ha rondado la narrativa oficial que cuestiona el sistema -el mismo con el que se hizo al poder hace cuatro años- desentendiéndose además de sus magros resultados en materia de seguridad, por obra y gracia de una ilusión de paz total que ha servido para que los fusiles terminaran fortaleciendo organizaciones criminales en territorios históricamente violentados. En el noventa y seis por ciento de los municipios donde se va a votar por las curules de paz, según la Misión de Observación Electoral (MOE), hay un actor armado ilegal presente.

Entre tanto el presidente ha llamado a los testigos electorales de su partido a impugnar los resultados de las mesas de votación, durante la fase de preconteo esta tarde, en caso de que se presenten dudas, metiéndole presión a la función pública de los ciudadanos que tendrán el deber de ser jurados. Asimismo, la misma Casa de Nariño ha desestimado, en sintonía con los ‘viejos’ partidos, la elección de candidatos presidenciales, en las tres consultas interpartidistas, como una forma inédita de participación abierta en política.

Otras alertas tienen que ver con la circulación de fajos de billetes en efectivo que, hasta el jueves pasado, se han incautado por parte de autoridades cerca de dos mil millones de pesos en catorce operativos, presuntamente destinados a la compra de votos. Para que nos hagamos una idea, una campaña al Congreso puede rondar los quince mil millones de pesos, suma con la que se pagaría la producción cinematográfica sobre la vida del almirante Padilla.

Bastan dos dedos de frente para entender quienes mueven, en campaña, esas sumas de dinero. No es si son de izquierda o de derecha. Es lo que elegimos.


© Vanguardia