Santandereanos, no seamos “idiotas”
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La palabra “idiota” proviene de la antigua Grecia y originalmente no tenía una connotación ofensiva ni estaba asociada a una supuesta ausencia de inteligencia. Se utilizaba para describir a quien se mantenía al margen de la vida pública, ya que esto era sinónimo de ignorancia, falta de educación y abandono del deber. Los griegos valoraban la participación cívica; por ende, quienes no contribuían en los debates sobre lo público eran considerados inútiles o idiotas.
Siglos después, del otro lado del litoral, en Colombia nos alistamos para la recta final de las campañas electorales legislativas. Como cada cuatrienio, reaparecen promesas de “renovación”, “cambio” y “prosperidad” que, al menos en los últimos años, no se........
