Del linaje al estrato: ¿qué se perdió en el camino?
Las sociedades siempre han encontrado formas de diferenciar a las personas. En otros tiempos fueron el linaje, los apellidos, la tradición familiar o la posición económica; criterios muchas veces injustos, pero que convivían con otro elemento capaz de otorgar el reconocimiento: la cultura, la educación, el comportamiento o el servicio a la comunidad. El prestigio no dependía exclusivamente de la riqueza, sino también del mérito y del reconocimiento. Hoy, en cambio, pareciera que esa conversación se redujo a una clasificación administrativa. En Colombia, basta con mencionar el estrato donde alguien vive para que muchos construyan, acertada o equivocadamente, una idea sobre su éxito, capacidad o incluso su dignidad.
El estrato socioeconómico nació con un propósito estrictamente técnico: facilitar........
