Cuchillos, machetes, trapos… y el fútbol hecho harapos
Las imágenes que nos mostraron en los noticieros de televisión y los videos de camarógrafos ocasionales que asistieron al estadio El Campín de Bogotá el sábado 22 de agosto dejaban ver a un grupo numeroso de sujetos que —por cierto— corrían unos detrás de otros con unos cuchillos para matar rinocerontes y que suelen medir entre 15 y 20 centímetros, es decir, de 6 a 8 pulgadas. Seguramente tenían algunos más grandes guardados en las caletas que ellos mismos construyeron en los escenarios, convertidos desde hace muchos años en campos de batalla, como la protagonizada en Germania por las tribus bárbaras y los soldados del Imperio Romano, comandados por Maximus Decimus Meridius. Presuntos seguidores (lo de hinchas está en discusión) de Santa Fe y América de Cali se retaron en el césped del Nemesio Camacho, todo por culpa de unos trapos que unos les robaron a los otros. No voy a especificar quiénes eran los unos y quiénes los otros, pero se parecían a los hunos de........
