Seamos estratégicos, evitemos caer en la trampa
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El aumento desproporcionado del salario para 2026 fue una decisión irresponsablemente “rebelde”, coherente con el estilo del actual gobierno, carente de lógica técnica, jurídica y económica. Eso sí, con una lógica electoral evidente.
Esta decisión, sumada a una secuencia de actuaciones similares que vienen generando desorden económico, desequilibrios entre oferta y demanda y una creciente incertidumbre inflacionaria, termina desincentivando la inversión productiva.
Frente al decreto salarial debemos actuar con cabeza fría. Unos posibles caminos son: i) demandar el decreto; y/o ii) gestionar medidas de mitigación de su impacto.
El primer camino, demandar el decreto, existe y es legítimo. Protege precedentes........
