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Los egos nos dividen

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27.03.2026

Nunca han estado las guerrillas revolucionarias de Colombia más cerca del poder que en estos instantes, gracias al generoso gobierno del doctor Petro, que las ha defendido y protegido durante estos cuatro años y que puso además el candidato presidencial más opcionado, o por lo menos el escogido por las encuestas de estos días de preelección presidencial.

Quienes no compartimos las ideas que ellos defienden lo vamos a enfrentar con nada menos que catorce candidatos de todos los pelambres y así divididos habrá muy escasas o menguadas posibilidades de éxito.

Nos negamos a reconocer la historia venezolana cuando después de la primera elección de Chávez, llegaron a la relección absolutamente divididos, con lo cual se inauguró esa dictadura, que gracias al gobierno norteamericano terminó por acabarse.

Enfrentar esta amenaza con ese número de candidatos no es otra cosa que atomizar la votación frente a uno solo de izquierda que por convicción o por violencia puede llegar a ser mayoría en primera vuelta, lo cual es un peligro real que los colombianos nos negamos a reconocer.

El señor Cepeda, no nos cabe la menor duda, es el candidato de las disidencias de las Farc y eso no se puede negar; basta simplemente mirar cómo han sido sus actuaciones para con este grupo armado para entender por qué lo es, aunque ellos sigan insistiendo que no.

Mientras tanto, los demás partidos políticos divididos en trece secciones, algunas de las cuales sin la más mínima posibilidad de llegar si quiera a una votación medianamente decente, le restan a los 2 opcionados que peligrosamente le están apostando a una segunda vuelta y en eso radica el verdadero peligro.

Lo curioso es que hablan de patriotismo, de que quieren salvar al país del caos al que lo han llevado, pero todos ellos con su ego enfermizo actúan de espaldas al principio que pregonan; son 13 enfrentados a uno solo; ¿será que son tan ignorantes que no entienden la amenaza en su afán narcisista y se niegan a obrar de conformidad?

Será que los más opcionados, por solo un ego inflado no pueden entender por ejemplo que una alternancia en el poder, pactada desde ya, les permitirá unirse para lograr un verdadero contrapeso.

No nos cabe la duda que los votantes, haciendo un uso natural de su derecho, atomizarán sus votos permitiendo que la izquierda, por las buenas o las malas, como sucederá por los lados del occidente colombiano, votarán unidos por quienes les obliguen a hacerlo.

La falta de grandeza histórica puede llevarnos a la muerte de lo que queda de nuestra destrozada democracia.

Si elegimos a Cepeda, en tres meses estaremos añorando a Petro.


© Vanguardia