Arriba el sol
El camino de Villanueva a Jordán es como el camino de los judíos por el desierto cuando huían de Egipto: solo existen el cielo, el sol y una tierra calcinada y profunda. Nos acompañan una que otra lagartija, un par de arbustos que hablan con el cielo y el sol desde hace siglos, y el silencio.
No hay maldad en la atmósfera. Solo silencio, como en el Himalaya, como en el páramo, entre nubes y viento, como en tantos pueblos de Santander, como Jordán, Cepitá, San Miguel, Capitanejo; como en Vetas, en Mutiscua.
Respiramos “porque al respirar sentimos y aprendemos”, mientras caminamos por estos caminos bíblicos, eternos, buscando “cómo robarle algo al absoluto”,........
