Ética
Emanuel Swedenborg, aquel sabio sueco al que muchos compararon con un Leonardo da Vinci de su tiempo, sostenía que al cielo se llega por dos caminos inseparables: la inteligencia y la ética. Los necios no entraban, pero tampoco los malvados. En contraste, describía el infierno como un lugar donde no existía un monarca porque todos se odiaban y conspiraban permanentemente unos contra otros.
La imagen resulta inquietantemente familiar. Cuando el odio reemplaza a la razón y la ambición desplaza a la ética, las sociedades terminan atrapadas en una espiral de confrontación. Algo de eso hemos vivido en Colombia. Las bajas pasiones, la intolerancia y la incapacidad para aceptar al contradictor han cobrado la vida de grandes dirigentes nacionales: Antonio José de Sucre, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán y Álvaro........
