Cada decisión es una renuncia
Hoy o mañana, Bucaramanga puede tomar una de las decisiones más importantes de su historia reciente: copar su capacidad de crédito con más de $500.000 millones asignados exclusivamente a tres proyectos que, según el municipio, aseguran la transformación de la movilidad de la ciudad. Sabemos que la decisión es exclusiva del alcalde y los concejales, pero a falta de información clara y suficiente surgen dudas sobre la conveniencia y oportunidad, esencialmente porque el alto monto implicará la renuncia a financiar otros proyectos quizás más urgentes y/o más costo-eficientes.
Una nueva central semafórica es necesaria y puede ser parte de un proyecto más grande que incluya IoT con otros servicios como cámaras y sensores ambientales. Hoy día, las ciudades inteligentes aprovechan la tecnología para optimizar el tráfico y generar información útil para otros propósitos y hacerla rentable. Si incluyera esta innovación, podría pagarse sola o cofinanciarse con otros servicios.
Sobre las obras viales seleccionadas hay otra discusión más profunda, asociada al costo, a aspectos técnicos y a viabilidad ambiental y predial. La SSI sugirió en 2024 unas modificaciones al diseño del intercambiador que no fueron atendidas, y priorizar la 2W parece ser prematuro sin conocer los estudios detallados. Esas obras forman parte de la Troncal Norte-Sur, que en su momento incluyó un estudio financiero con peaje urbano, pero no resultó viable porque la atracción de tráfico no era suficiente. ¿Será que hoy sí es la solución?
Repensemos si estas son las obras y el esquema de financiación adecuado. En 2023 se aprobó un crédito que no ha logrado ejecución y los intereses corren; hace dos años se anunciaba el intercambiador de la 56 con 27 y 15, pero tampoco hay avance; y además, hace unos días varios actores firmaron una “declaración metropolitana por la movilidad” donde se comprometieron a trabajar por un transporte público sostenible y eficiente, pero eso requiere recursos y sin capacidad de crédito tendremos que renunciar a cualquier inversión relevante para lograrlo.
Estuve revisando en MinHacienda las finanzas locales. Los créditos vigentes por $342.484.295.025 hoy generan intereses superiores a $35.000 millones anuales y las amortizaciones se incrementarán a $60.000 millones en los próximos años por reestructuraciones que hicieron gobiernos anteriores. Este empréstito, que pagaremos todos, nos ubicaría en otro panorama, por lo que el llamado a funcionarios y gremios es a evaluar con rigor y tranquilidad el impacto.
De la carrera no queda sino el cansancio, y la responsabilidad política y fiscal de gobernantes y concejales es enorme. Sugiero reducir la presión y elaborar un proyecto más moderno que permita flexibilidad de inversión en el marco del plan de movilidad metropolitano, porque Bucaramanga sí requiere obras, pero también acuerdos fundamentales sobre su futuro.
