La justicia penal aplazada
Criticar la lentitud de la justicia es una costumbre nacional. Quien litiga lo sabe y quien espera una decisión también. En el ejercicio profesional hay tiempos que parecen asumirse como inevitables: apelaciones que tardan meses o incluso años; audiencias aplazadas cuya nueva fecha termina fijándose varios meses después; procesos que permanecen inmóviles mientras las personas involucradas esperan respuestas que no llegan con prontitud.
La reacción inmediata suele ser la frustración. Se culpa al juez, al juzgado o al tribunal y se concluye que existe desinterés o negligencia. Pero con frecuencia se desconoce que, en realidad, existen despachos judiciales que no cuentan con el talento humano suficiente para responder al volumen de trabajo que........
