Entre la fe y el rebusque en los días santos
Hay algo revelador en la Semana Santa: no tanto lo que se predica, sino lo que ocurre. Mientras en las iglesias se habla de recogimiento y silencio, en las calles se despliega una economía paralela que no entiende de ayunos ni de penitencias.
La escena es conocida. Afuera de los templos, entre procesión y procesión, aparecen vendedores de agua, velas, escapularios de múltiples colores y rosarios importados —probablemente de China, lo cual añade un matiz global a la fe—. La espiritualidad, al parecer, también tiene margen de ganancia.
Pero no se trata solo de comercio. Es rebusque, en su forma más honesta. Detrás de cada puesto........
