El peligro contra los menores ya no está fuera
Muchos delitos sexuales contra menores comienzan en un dispositivo con acceso a internet. No en la calle ni en un lugar oscuro, sino en una pantalla a la que el menor accede. Durante años creímos que protegerlos era vigilar lo físico. Hoy el riesgo necesita acceso digital.
Estos delitos empiezan con conversación. Con alguien que aparenta su misma edad, que escucha, y que parece cercano. Y cuando el vínculo ya está construido, aparece el control: la amenaza, el chantaje, la exposición.
Lo que estamos viendo es una criminalidad organizada que utiliza redes sociales, videojuegos y aplicaciones de mensajería como espacios de captación. Los agresores no actúan a ciegas: observan, identifican rutinas, detectan........
