El país de las denuncias
En Colombia es común creer que todo conflicto debe resolverse en un estrado judicial. Si alguien se siente incómodo, frustrado o inconforme, la respuesta inmediata suele ser una amenaza de denuncia, de querella o de queja disciplinaria.
Esta tendencia revela una visión reducida de la justicia: ante cualquier conflicto, la única respuesta parece ser iniciar un proceso. Así, conflictos que podrían resolverse mediante diálogo, mecanismos administrativos o simples acuerdos entre las partes terminan convertidos en actuaciones judiciales o disciplinarias.
En la práctica, esa cultura produce escenas cada vez más frecuentes en audiencias y diligencias. No es raro encontrar personas que, frente a una pregunta incómoda o frente a una actuación que........
