El hurto cotidiano y la ilusión de la denuncia
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A casi todos nos ha pasado. Un celular que desaparece en el transporte público, una cartera abierta sin que nadie lo note, una transferencia que nunca autorizamos. El hurto es una escena cotidiana. Tan frecuente que, en muchos casos, ni siquiera genera sorpresa, sino una mezcla de rabia y resignación. Después del golpe inicial, aparece la duda: ¿denuncio o no denuncio?
La respuesta socialmente esperada es que sí. Que hay que denunciar. Que es un deber ciudadano. Que sin denuncia no hay estadísticas, y sin estadísticas no hay política pública. Todo eso es cierto. Pero también es incompleto. Porque una cosa es el deber y otra, muy distinta, la experiencia real del........
