Tener razón deja de ser lo importante
Hay cosas que uno aprende tarde. Una de ellas es que no todas las opiniones merecen una respuesta, no todas las provocaciones necesitan una defensa y no todas las personas tienen que entender nuestras decisiones.
De jóvenes queremos explicar, queremos demostrar que tenemos razón, que nuestras intenciones eran buenas, que el otro está equivocado. Con los años, algo cambia. Descubrimos que la vida también puede hablar por nosotros.
Pero aprender a callar no significa dejar de expresar lo que sentimos. Significa aprender a hacerlo de otra manera.
Marshall B. Rosenberg, en su libro Comunicación no violenta, propone algo que parece........
