menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los maestros del bosque

11 0
07.03.2026

Yo también sufro de olvidos a causa de la prisavoraz» es una de las reflexiones de Margarita y los planthumanos, el despertar de la fuerza singular, la novela de fantasía de Valentina Flórez, publicada por la editorial Monigote en 2024.

Ambientada en el paisaje de la Mesa de los Santos e inspirada en su hija Belén, la autora e ilustradora promueve el amor por el bosque y la naturaleza.

Margarita viaja con Ayi, su perrita, a pasar sus vacaciones en la casa de campo de sus abuelos. Un día la niña sale a dar un paseo con Ayi y en el camino aparece un ave que capta la atención de la protagonista y su mascota. La perrita sale corriendo tras ella y escapa. Margarita sale en busca de Ayi preguntándole a todos los personajes que se encuentra a su paso si han visto a su perrita entre árboles frutales y matorrales, hasta encontrar un portal que se abre y llega a un cenote.

Mientras Margarita conoce por accidente un mundo muy diferente al suyo, donde las flores crecen en cuestión de segundos y las frutas tienen colores que nunca había visto antes, sus abuelos están a punto de tomar una decisión que pondrá en peligro el bosque que los rodea.

La narrativa introduce seres mágicos como los raizdepelo, palmasdemano y plantadepie que sumergen al lector en una aventura llena de personajes fantásticos que hablan, hacen pociones mágicas y cuentan historias para cultivar la memoria en medio del peligro que los está invadiendo. En sus palabras: «somos un linaje de contadores de historias, pero la juventud ya ni se entera de sus raíces».

El relato se mueve entre el mundo del lector, Margarita, y el de los plantihumanos para defender la conexión del mundo humano y el natural. La experiencia es también visual gracias a las bellas ilustraciones. El eje narrativo pretende rescatar el vínculo milenario entre el lápiz y la fuerza singular, e invita a alejarse de lo que se conoce como la prisavoraz, que dicho en otras palabras, es la personificación de la destrucción, abordando la necesidad de proteger el medio ambiente y valor de la conexión con el entorno, a menudo transmitidos por figuras sabias como los abuelos.


© Vanguardia