El sonido y la palabra
Hay ausencias que traen una porción de silencio y nos obligan a escuchar de otro modo. En menos de un mes, Santander ha despedido a dos hombres que honraron la música andina colombiana y la asumieron como una forma de estar en el mundo. Jairo Arenas Ribero y Orlando Serrano Giraldo fueron custodios de una tradición que supieron comprender y entregar enriquecida.
Jairito fue, ante todo, un virtuoso. En sus manos, el tiple se convertía en sentimiento. No se limitaba a interpretar; hacía que cada pieza respirara, que cada acorde encontrara un matiz propio, que la música recuperara su capacidad de conmover sin artificio. Me complació miles de veces con su........
