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Las fórmulas caducas del “nuevo” gobierno y su ministro de hacienda

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04.07.2026

El recién elegido gobierno ultraderechista de De la Espriella acaba de nombrar a Miguel Gómez Martínez como su ministro de hacienda inicial. Como se sabe, Gómez Martínez cumplió su papel como director de la campaña electoral y es vástago privilegiado de una de las familias que representa la tradición más virulenta de la política del país, ya que es nieto de Laureano Gómez[1]. Basados en su recorrido profesional e intelectual es fácil inferir que se gobernará mediante la repetición de las fórmulas ya caducas y fracasadas del neoliberalismo, las que ni siquiera le resultaron funcionales al gran capital para allanar una solución a la crisis que arrastra desde hace décadas, menos aún para que el país salga de ella.

Gómez Martínez cuenta con posgrados en Economía Internacional y Ciencia Política del Instituto de Estudios Políticos de París. Se ha desempeñado en el área educativa en las universidades con mayor inclinación conservadora como son la Sergio Arboleda, la Universidad del Rosario y el Colegio de Estudios Superiores de Administración-CESA. Su experiencia se ha desarrollado tanto en la institución pública (Ministerio de Comercio Exterior; Vicecontralor General de la República, Presidente de Bancóldex, Embajador en Francia), como en el sector privado, al ser representantes de gremios empresariales como Asocolflores, Cámara de Comercio Colombo Americana y Fasecolda. Mantiene, además, una actividad de opinión a través de sus escritos semanales en el diario Portafolio, desde los cuales se puede rastrear su ideario político.

Es factible que su paso por París le haya dotado de herramientas de economía política asociadas al neoinstitucionalismo de corte conservador, que coloca su énfasis en el orden de las instituciones estatales y financieras, perspectiva que casa bastante bien con la ortodoxia neoclásica -fuente de la perspectiva neoliberal-. Estos pilares sirven como referencia para interpretar lo que él mismo considera sus aprendizajes y giros, expuestos en forma declarativa en el artículo “Creer y no creer”, del pasado septiembre en Portafolio.

Allí manifiesta su oposición a lo que denomina monopolios públicos por ser supuestamente ineficientes y corruptos. Esto significaría que empresas como Ecopetrol, la Nueva EPS, El Banco Agrario, Colpensiones o La Previsora, entre otras, corren el serio riesgo de enfrentar rondas de privatización -si no total, al menos parcial-, tal como ya sucedió con Ecopetrol. Pero debemos recordar que las privatizaciones para nada impulsaron la competitividad y sólo consolidaron traslados de recursos de la nación a manos........

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