Actividades extraescolares: más no es mejor, según la ciencia
Cuando empieza el curso, muchas familias vuelven a toparse con el mismo rompecabezas: fútbol, inglés, música, robótica, danza, refuerzo escolar… La oferta es enorme, pero el tiempo y el presupuesto son limitados. ¿Resultan realmente imprescindibles las actividades extraescolares? Y, si hemos de elegir, ¿qué conviene priorizar?
Las investigaciones las relacionan con beneficios académicos, sociales, emocionales y de salud, pero simplemente “hacer alguna extraescolar” no garantiza un mejor desarrollo. Quizá convenga pensarlas no como más escuela después de la escuela, sino como una oportunidad para ampliar experiencias: movimiento, juego, creatividad, intereses, relaciones, autonomía o, cuando sea necesario, apoyo académico.
En infantil: jugar, moverse y descubrir
En los primeros años, el juego, el movimiento, la exploración y la interacción también son formas de aprender. Si hay una actividad organizada, conviene que sea lúdica, flexible y adaptada al ritmo del niño.
La OMS recomienda, al menos, 180 minutos de actividad física al día a los 3 y 4 años, y una media de como mínimo 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa entre los 5 y los 17. Antes de añadir una actividad sedentaria, conviene preguntarse cuánto se ha movido el niño.
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Por otra parte, a estas edades, una actividad no necesita parecerse a una clase para ser educativa. Incluso la tecnología puede plantearse desde el juego: en........
