No solo es dormir una hora menos: qué provoca el cambio horario en la atención, el humor y el bienestar psicológico
Este domingo 29 de marzo vuelve una escena conocida: el calendario oficial publicado en el BOE marca el inicio del horario de verano en España. En términos prácticos, el reloj se adelanta una hora de manera simultánea en todo el territorio, aunque con distinta hora oficial en la península y en Canarias, tal como recoge el Real Decreto que regula el cambio horario. Sobre el papel parece un ajuste menor. Pero para el cerebro no siempre lo es.
No se trata solo de una mala noche
Desde la psicología, lo relevante no es tanto la hora “perdida” como el desajuste que se produce entre el tiempo social y el tiempo biológico. Nuestro organismo funciona con ritmos circadianos, es decir, oscilaciones internas que regulan el sueño, la activación, la temperatura corporal, el apetito y buena parte de la regulación emocional. Cuando el horario oficial se adelanta de golpe, el cuerpo no siempre acompasa ese cambio al mismo ritmo. Por eso, muchas personas experimentan durante unos días una sensación parecida a un pequeño “jet lag social”: cuesta más dormirse, levantarse y rendir como si nada hubiera pasado.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el cambio se reduce a dormir una hora menos la madrugada del domingo. La evidencia apunta a algo más complejo. Una revisión reciente de 27 estudios concluye que la transición se asocia con efectos adversos sobre la duración y la calidad del sueño, además de más somnolencia diurna.
El impacto, además, parece ser más claro en las personas de cronotipo vespertino, es decir, aquellas que tienden a acostarse y........
