Por qué hablar a las plantas las hace crecer más sanas
Probablemente haya escuchado alguna vez la recomendación de hablar a las plantas de su casa para que crezcan más sanas y vigorosas.
Es posible que usted mismo lo ponga en práctica y les dedique palabras amables, o les ponga música clásica, con la esperanza de ver brotar nuevos tallos y hojas. En la cultura popular, la idea de que las plantas responden al afecto emocional humano está profundamente arraigada.
Pero, desde el punto de vista de la biología evolutiva, ¿tiene algún sentido que un ficus o un geranio se beneficien de nuestras palabras afectivas? La ciencia nos dice que la realidad es un poco más compleja… e infinitamente más interesante de lo que parece. El efecto de hablarle a las plantas no ocurre en las plantas, sino en la persona que les habla.
La inmunidad emocional evolutiva de las plantas
Para comprender cómo se relacionan las plantas con su entorno, debemos adoptar una perspectiva evolutiva y tener en cuenta su condición estática. A diferencia de los animales, las plantas son organismos sésiles: no pueden huir ante una amenaza ni buscar refugio de forma activa.
Por ello, han evolucionado durante cientos de millones de años, alcanzando genomas extraordinariamente complejos que les dotan de sensores muy precisos para estímulos físicos y químicos que significan la vida o la muerte: la intensidad de la luz, la humedad en la tierra, la fuerza del viento, las vibraciones provocadas por un polinizador o la mandíbula de un insecto herbívoro.
En este contexto, las plantas perciben nuestra interacción, pero lo hacen de una forma estrictamente física. Cuando nos acercamos a hablarles, detectan las........
