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Así se está extendiendo el cultivo del aguacate por España a pesar de sus consecuencias ambientales

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21.05.2026

Como ocurre con otros alimentos rodeados de un aura casi milagrosa, la fiebre por el aguacate parece imparable. Son innegables sus propiedades nutritivas y su asociación con la categoría de los llamados “superalimentos”, definidos por la RAE como aquellos “a los que se les suponen propiedades beneficiosas para la salud añadidas a su valor nutritivo”.

Los denominados “superalimentos” –un término más publicitario que científico–, caracterizados por su elevado contenido en antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales, no solo se consumen por sus supuestos beneficios para la salud. Además, suelen percibirse como productos “naturales”, asociados a prácticas de manejo tradicionales desarrolladas y perfeccionadas por comunidades indígenas a lo largo de siglos o, al menos, sostenibles. Pero esto no siempre es así.

Incentivos que se traducen en la intensificación del cultivo

Las modas alimentarias generan nuevas demandas de consumo que, en un mundo tan conectado y tecnificado, se traducen rápidamente en la expansión de los cultivos más demandados. En España, la superficie dedicada al aguacate ha aumentado un 62 % en la última década, superando ya las 24 000 hectáreas. Además, este cultivo ha desbordado su ámbito tradicional –la Costa Tropical granadina y la Costa del Sol malagueña, donde aún se concentra el núcleo principal con unas 16 500 hectáreas– para extenderse hacia nuevos territorios.

Las Islas Canarias, pioneras y especialmente aptas para este cultivo, albergan alrededor de 1 400 hectáreas. A ellas se suman otras provincias andaluzas, como Cádiz (1 800 hectáreas), y la Comunidad Valenciana (4 200 hectáreas), donde el aguacate está sustituyendo progresivamente a los cítricos, hoy menos rentables pese a sus conocidas propiedades. Allí encuentra condiciones favorables, como la proximidad al mar –que reduce el riesgo de heladas–........

© The Conversation