‘Aceite de Aparicio’: la ciencia devuelve a la vida el remedio que curó a Don Quijote
En el capítulo XLVI de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes narra cómo curan al hidalgo manchego tras el ataque de unos gatos. El método sanador consiste en la aplicación de “Aceite de Aparicio”, un remedio real y ampliamente usado en la España de la época para tratar heridas. Ese ungüento, que durante siglos cayó en el olvido, especialmente a partir de la llegada de la farmacología moderna, se ha convertido en objeto de un nuevo estudio.
“Quedó Don Quijote acribillado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no le había dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador. Hicieron traer aceite de Aparicio, y la misma Altisidora, con sus blanquísimas manos, le puso unas vendas por todo lo herido”.
“Quedó Don Quijote acribillado el rostro y no muy sanas las narices, aunque muy despechado porque no le había dejado fenecer la batalla que tan trabada tenía con aquel malandrín encantador. Hicieron traer aceite de Aparicio, y la misma Altisidora, con sus blanquísimas manos, le puso unas vendas por todo lo herido”.
El interés por comprender los fundamentos científicos de antiguos tratamientos ha llevado a revisar nuevamente esta receta tradicional. Para hacerlo, analizamos la composición original del aceite y la evidencia científica........
