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De pequeña, los talibanes me prohibieron ir al colegio en Afganistán. Ver cómo vuelve a pasar es desgarrador

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17.08.2026

En agosto de 2021, los talibanes volvieron a tomar Kabul y, en cuestión de semanas, impidieron que las niñas asistiesen a la escuela más allá de sexto (11-12 años). Cinco años después, la restricción sigue vigente.

Afganistán continúa siendo el único país del mundo que prohíbe oficialmente a las niñas y a las mujeres acceder a la educación secundaria y superior. Desde entonces, a las mujeres afganas también se les ha prohibido trabajar en la mayoría de los sectores en los que antes estaban empleadas, desde los trabajos públicos hasta las organizaciones de ayuda humanitaria nacionales e internacionales.

A unas 2,2 millones de adolescentes se les ha impedido asistir a la escuela secundaria durante casi 1 800 días. Un análisis de UNICEF de 2026 prevé que Afganistán perderá hasta 20 000 profesoras y 5 400 trabajadoras sanitarias de aquí a 2030, y se estima que las restricciones ya le están costando al país unos 84 millones de dólares al año.

Desde septiembre de 2025, las fuerzas talibanes también han prohibido a las mujeres afganas –incluido el personal de las Naciones Unidas– el acceso a las oficinas de la ONU. En enero de 2026, las funcionarias públicas perdieron incluso el salario reducido que recibían desde 2021 por quedarse en casa.

Ya vi cómo ocurría algo parecido una vez, cuando era una niña en 1996, la última vez que los talibanes tomaron Kabul.

Lo que más me impacta de esta segunda prohibición no es que haya vuelto a ocurrir, sino que la falta de reacción internacional esta vez no se deba a una falta de concienciación. Todo el mundo sabe lo que les está pasando a las niñas afganas. El fracaso radica en que ese conocimiento no ha supuesto ningún coste real para los talibanes.

Lo que han construido las mujeres afganas

A los pocos días de la toma del poder, las mujeres afganas salieron a las calles de Kabul coreando “Pan, trabajo, libertad”, una reivindicación que han seguido planteando desde entonces, asumiendo un riesgo personal real. Este grito de guerra, que las define, reclama derechos........

© The Conversation