Protestas educativas: un análisis experto de problemas y soluciones
Los docentes han salido a la calle tanto en la Comunidad Valenciana como en Cataluña. Reclaman más personal, aumento de sueldos, menos burocracia… Más allá de las peticiones concretas, ¿qué diagnóstico hace la investigación reciente de la situación real del día a día de profesores y profesoras y de su repercusión sobre el aprendizaje del alumnado? ¿Y qué soluciones puede proponer la academia, con los datos en la mano resultantes de la investigación?
Didáctica y Organización Escolar, Universitat de València
Ya en 2010 señalaba el sociólogo francés Françóis Dubet que la institución escolar, como otras instituciones propias de la modernidad, hijas de la Ilustración, se encuentra en declive: ha dejado de ser un espacio admirado o sagrado (las películas sobre maestros de la República son un claro testimonio de lo que significaba la escuela y la figura del maestro entonces). También ha dejado de ser un espacio uniforme. Hoy en día se le exige atender a la diversidad de manera inclusiva y no segregadora. Además, ha perdido el monopolio de la transmisión cultural que una vez tuvo.
Durante la pandemia de covid-19 se vio que la institución escolar era prescindible. El oficio de enseñar no era una de las ocupaciones consideradas como esenciales. Quedaba así demostrado que la función tradicional de custodia tenía un peso tan importante como el de la transmisión de conocimiento. Y el debate más importante para familias y administraciones fue, en cualquier caso, ajustar y adaptar los sistemas de evaluación más que empeñarse en mantener los estándares de aprendizaje.
Al profesorado se le exige hoy en día trabajar en unas condiciones para las que no basta la vocación. La organización escolar apenas se ha modificado en las últimas décadas, pero se le reclama desempeñar funciones que parecen desplazar a la principal. El aparente bienestar del alumnado parece ser más importante que el valor del saber.
Una institución cuestionada y una profesión desprestigiada no se solucionan solo con cambios en la formación del profesorado (ni en primaria, donde llegó a haber dos propuestas muy distintas y divergentes), ni en secundaria, cuyo máster tiene una oferta deficiente en muchas universidades públicas, y supone una oportunidad de negocio para las privadas).
No es fácil el trabajo docente en la actualidad, y el margen de mejora es amplio, tanto en la formación inicial como en la organización escolar. En esta última, urge incorporar nuevas figuras a los centros escolares para acometer funciones propias de la educación social, el trabajo social o la enfermería, por mencionar tres cada vez más evidentes.
Òscar Flores i Alarcia
Didáctica y Organización Escolar, Universitat de Lleida
El malestar docente que hoy se expresa en forma de protestas no puede reducirse a una reivindicación salarial. Responde a una tensión más profunda: la........
