¿Por qué las mujeres eran infieles en el pasado y por qué lo son ahora? Pistas en la literatura y la televisión
¿Qué tienen en común Emma Bovary, de Madame Bovary, Ana Ozores, de La Regenta y una concursante de La isla de las tentaciones? A primera vista, muy poco. Las primeras viven atrapadas entre matrimonios burgueses, confesiones, salones, cartas y rumores provincianos. Las segundas se exponen ante cámaras, fogatas, tabletas con vídeos y tentadores en bañador.
Sin embargo, y a pesar de la distancia, todas participan de una misma pregunta cultural: ¿qué pasa cuando una mujer desea fuera del lugar que le han asignado?
La literatura del siglo XIX y la televisión actual nos ofrecen dos respuestas muy diferentes. En las novelas realistas, el adulterio femenino era una tragedia. En los programas de telerrealidad contemporáneos, es contenido audiovisual viral y material para memes.
Antes: casarse para existir
Antes de Emma Bovary o Ana Ozores, la cultura ya había imaginado mujeres incómodas: la malcasada de los romances, atrapada en un matrimonio infeliz; las mujeres de agua, bellas e imposibles de poseer; la Serrana de la Vera, mujer sin amo ni hogar; Fedra, marcada por el deseo prohibido, y Medea, convertida en monstruo por no aceptar la traición masculina. La novela del siglo XIX hereda esta antigua figura y la traslada al salón burgués.
El siglo XIX, con la novela realista y naturalista, entra en la conciencia de la adúltera: su aburrimiento, sus fantasías y su frustración. Las mujeres burguesas tenían poca autonomía económica, escasa libertad afectiva y casi ningún proyecto vital propio fuera del matrimonio.
Mary Wollstonecraft ya había denunciado que la educación........
