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Un corazón en un chip: órganos de laboratorio que se parecen cada vez más a los de verdad

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03.09.2026

Cada año se invierten miles de millones de euros en el desarrollo de nuevos medicamentos –1 775 millones de euros solo en España en 2025–. Sin embargo, alrededor del 90 % de los candidatos se quedan por el camino y nunca llegan a los pacientes. Con frecuencia, el motivo no es la falta de eficacia, sino la aparición de señales de toxicidad que obligan a descartar compuestos potencialmente prometedores.

Entre los efectos adversos que más preocupan se encuentra la cardiotoxicidad, el daño que algunos fármacos pueden causar al corazón. Ante la más mínima sospecha, un candidato terapéutico puede ser descartado después de años de investigación y millones de euros de inversión. Pero ¿y si algunos de esos fármacos no fueran tan tóxicos como creemos?

El problema podría estar, al menos en parte, en cómo estudiamos el corazón en el laboratorio.

Modelos de laboratorio para probar medicamentos

Durante décadas, la investigación preclínica ha dependido principalmente de modelos animales y de cultivos celulares simplificados. Aunque estas herramientas han sido fundamentales para el progreso biomédico, tienen limitaciones importantes: los animales no siempre responden igual que los seres humanos y muchos modelos celulares no capturan completamente la complejidad del corazón.

En la mayoría de los modelos utilizados actualmente para evaluar la toxicidad de los fármacos, el foco se pone casi exclusivamente en los cardiomiocitos, las células responsables de la contracción cardíaca –y, por........

© The Conversation