Estados Unidos contra el cable a China: Boric Unplugged
Minutos después de que Marco Rubio desatara la ira de Estados Unidos contra el gobierno chileno, le pregunté a un habitante de La Moneda qué había pasado.
“Fibra óptica submarina. El mensaje es: no puedes meterte con los chinos”, fue su pronta respuesta.
El o la que diga en el actual gobierno que la decisión de Rubio lo pillo desprevenido, miente. Y si no supo, debería meditar seriamente cuánto pesa.
La advertencia-amenaza no es de semanas, ni siquiera de meses. Es de años. La última milla del hastío la maneja el agresivo y vitriólico embajador Brandon Judd.
Pero la historia es larga: fue en abril de 2019 cuando el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, de visita en Chile, advirtió sin anestesia los riesgos que conllevaba asociarse con la empresa china Huawei, que trabajaba en un proyecto de 5G en Puerto Williams.
“Lo que hablamos hoy y lo que hemos dicho de manera pública es que Huawei está controlado por el gobierno de China. Entonces, poniendo la información de los ciudadanos en ese tipo de tecnología, en esa infraestructura china, presenta riesgos a los ciudadanos de tu país”, señaló Pompeo, a la salida de la reunión con el presidente Piñera.
“No tenemos confianza en esos sistemas. Así que si ustedes usan esos sistemas, si ustedes usan sistemas no confiables dentro de su red, forzará a los Estados Unidos a tomar decisiones sobre dónde ponemos nuestra información también”, advirtió Pompeo.
Esa vez fue Huawei, ahora fue China Mobile, la empresa de telecomunicaciones más grande del mundo.
El 22 de noviembre de 2016 la presidenta Michelle Bachelet se reunió en La Moneda con el todopoderoso Xi Jinping. Dentro de la nutrida agenda que conversaron, uno de las propuestas que el presidente chino relevó fue construir un cable submarino que uniera Chile con su país.
El plan de Xi Jinping es su sueño y legado y también un destino del país: la versión siglo XXI de la Ruta de la........
